Entre
1962 y 1967 la cadena ABC produjo una legendaria serie: “Combat!” (Combate)
protagonizada por Vic Morrow como el sargento "Chip" Saunders y Rick
Jason como el teniente Gil Hanley. Desde que alguno de ellos decía “ ¡
andando!” hasta el final del capítulo transcurrían emocionantes historias
vinculadas al paso de un pequeño pelotón yanqui tras el desembarco de Normandía.
Una
década después, el Canal 9 emitió la serie, o intentó hacerlo pero apenas
puestos los primeros capítulos le surgió una opinión en contra ( y no
cualquiera) : la del mismísimo Alfredo Stroessner quien aún en el corazón de la guerra fría y
siendo como era un consagrado gendarme del sentimiento anticomunista norteamericano
se disgustaba ostensiblemente con una historia en la que sus compatriotas de
sangre ( los Nazis) perdían todas las batallas. Peor aun, eran retratados como
cobardes, desalmados e incapaces de tumbar un americano aun disparando con una
bazuca a dos metros de distancia.
Ordenó
que la serie de cancele sin dar más explicaciones,lo cual era lógico. Nadie
pedía explicaciones a Stroessner.
Cincuenta
años después, Obama, un Presidente Norteamericano que vino del Africa paseó durante una semana por la región - a pocos días de la semana
Santa- hablando en parábolas sobre como reemplazar la política de la presión armada y
el miedo por la seducción diplomática, con amigos y adversarios.
Primero
se burló de la clase más conservadora norteamericana que pretendía acabar con
Cuba desde la inanición y definitivamente no lo lograría, reemplazando el
paradigma de cambio en la Isla: del fusil y el sueño de un desembarco
victorioso, por el arma más poderosa de toda la historia, el cañón de los
cañones: el comercio, el irresistible comercio. En cinco días logro más
transformaciones que en cinco décadas.
“Este
es mi pollo” es una frase que se utiliza en algunas regiones de Latinoamerica y
simbolizaría el rioplatense “ este es mi ídolo”. Cualquiera de las dos expresiones
transmitió el mismo Obama ante el
Presidente Argentino Mauricio Macri, quien, a cien días de gestión, recibió un
regalo ligeramente más grande que todos los portaviones de la clase Nimitz.
Pero
obviamente Obama no se conformaría con la orgásmica alegría gubernamental
Argentina. En rigor lo más importante de este gesto era transmitir al resto del
Continente cual es el modelo de gestión y el estilo de liderazgo con el que la
política de su país está extremadamente satisfecha.
Pero
no nos limitemos a leer los dos eventos aislados. Nos privaríamos de lo mejor
de la semiótica de esta gira, en tanto el mensaje holístico de Obama ha sido :
“damos una mano a los hermanos agobiados por el comunismo y nos encanta
cooperar con nuestros hermanos que prometen honrar nuestras ideas”
El
cañón de la “generosidad estratégica” – dos días después de las visitas – aún
humea su éxito.
Stroessner
y su represión a Vic Morrow y sus
muchachos, Obama y su fascinación por House of Card son diferentes estilos de
abordar la disidencia y con el correr de los días las secuelas de esta visita
se harán más evidentes.
De
alguna manera sirve para ver lo que para muchos es un escenario incómodo: las
trincheras ya no existen, las dictaduras tampoco. La guerra fría es solo una
burbuja con perfume a motel barato en el que adoran vivir con gabardinas de
cuello alto y un diario de los sesenta
doblado bajo el brazo, los derechos e izquierdos que quedaron congelados
en sus artes de separar a los buenos de los malos.-
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