martes, 5 de julio de 2016

Stroessner , Vic Morrow, Obama y Underwood

 


Entre 1962 y 1967 la cadena ABC produjo una legendaria serie: “Combat!” (Combate) protagonizada por Vic Morrow como el sargento "Chip" Saunders y Rick Jason como el teniente Gil Hanley. Desde que alguno de ellos decía “ ¡ andando!” hasta el final del capítulo transcurrían emocionantes historias vinculadas al paso de un pequeño pelotón yanqui tras  el desembarco de Normandía.



Una década después, el Canal 9 emitió la serie, o intentó hacerlo pero apenas puestos los primeros capítulos le surgió una opinión en contra ( y no cualquiera) : la del mismísimo Alfredo Stroessner  quien aún en el corazón de la guerra fría y siendo como era un consagrado gendarme del sentimiento anticomunista norteamericano se disgustaba ostensiblemente con una historia en la que sus compatriotas de sangre ( los Nazis) perdían todas las batallas. Peor aun, eran retratados como cobardes, desalmados e incapaces de tumbar un americano aun disparando con una bazuca a dos metros de distancia.
Ordenó que la serie de cancele sin dar más explicaciones,lo cual era lógico. Nadie pedía explicaciones a Stroessner.
Cincuenta años después, Obama, un Presidente Norteamericano que vino del Africa  paseó durante una semana por  la región - a pocos días de la semana Santa-  hablando en parábolas sobre como  reemplazar la política de la presión armada y el miedo por la seducción diplomática, con amigos y adversarios.
Primero se burló de la clase más conservadora norteamericana que pretendía acabar con Cuba desde la inanición y definitivamente no lo lograría, reemplazando el paradigma de cambio en la Isla: del fusil y el sueño de un desembarco victorioso, por el arma más poderosa de toda la historia, el cañón de los cañones: el comercio, el irresistible comercio. En cinco días logro más transformaciones que en cinco décadas.
“Este es mi pollo” es una frase que se utiliza en algunas regiones de Latinoamerica y simbolizaría el rioplatense “ este es mi ídolo”. Cualquiera de las dos expresiones transmitió el mismo Obama  ante el Presidente Argentino Mauricio Macri,  quien, a cien días de gestión, recibió un regalo ligeramente más grande que todos los portaviones de la clase Nimitz.
Pero obviamente Obama no se conformaría con la orgásmica alegría gubernamental Argentina. En rigor lo más importante de este gesto era transmitir al resto del Continente cual es el modelo de gestión y el estilo de liderazgo con el que la política de su país está extremadamente satisfecha.
Pero no nos limitemos a leer los dos eventos aislados. Nos privaríamos de lo mejor de la semiótica de esta gira, en tanto el mensaje holístico de Obama ha sido : “damos una mano a los hermanos agobiados por el comunismo y nos encanta cooperar con nuestros hermanos que prometen honrar nuestras ideas”
El cañón de la “generosidad estratégica” – dos días después de las visitas – aún humea su éxito.
Stroessner y su represión  a Vic Morrow y sus muchachos, Obama y su fascinación por House of Card son diferentes estilos de abordar la disidencia y con el correr de los días las secuelas de esta visita se harán más evidentes.

De alguna manera sirve para ver lo que para muchos es un escenario incómodo: las trincheras ya no existen, las dictaduras tampoco. La guerra fría es solo una burbuja con perfume a motel barato en el que adoran vivir con gabardinas de cuello alto y un diario de los sesenta  doblado bajo el brazo, los derechos e izquierdos que quedaron congelados en sus artes de separar a los buenos de los malos.-

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